jueves, 13 de marzo de 2008

Come away with me - Parte XXXIX

Entonces lo recordó. Como algo extraño, fugaz. Visto por el rabillo del ojo. Recordó al camarero de aquel bar alejado del resto de la ciudad. Y a aquella mujer de negro que había mirado la foto de su hijo fijamente, con sus ojos acuosos. Recordó como hablaba con el camarero mientras la mujer se miraba la mano izquierda y empujándolo con el pulgar se desprendía de un anillo de oro. Recordó como se chocó con ella y algo se deslizó de sus manos a su bolsillo. Y como cada una siguió su camino.
Entonces no la había visto hacerlo, pero ahora tenía la certeza.
Y supo que había sido un regalo.
Y no pudo menos que estar agradecida.

No hay comentarios: