viernes, 7 de marzo de 2008

Come away with me - Parte XXXIII

Sintió el agua rozando sus dedos, su mano, su brazo. Ascendiendo poco a poco hasta empepar todo su cuerpo, y arrastrarla con ella. Se sintió flortar sobre una corriente suave. Tranquila y plácida. A lo lejos sonaba un ruido amortiguado. Y el agua la siguió arrastrando. Y entonces comenzó a caer. Y todo era agua y aire. Y la caída, la interminable caída. Y entonces todo se llenó de espinas y ramas que se quebraban a su paso. Y empezó a dejar de caer. Y ya no caía sino que corría. Y había una voz que la gritaba "vuelve", peor ella no podía volver. No quería volver. Sólo podía correr hacia delante, sin saber el camino. A través de todas aquellas zarzas y espinas.
No podía más que correr.

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