miércoles, 30 de abril de 2008

Storm

Estaba sentada en el escalón de la entrada. Las nubes cubrían el cielo. Y el viento lo llenó todo. Pronto estarían bailando.

Cuando la tormenta estalló las demás acudieron. Formaron el círculo y gritaron sus nombres y títulos. Y la tormenta estalló.
Su risa era como los truenos, su voz un vendaval.

Aquella noche los fuegos ardieron y ninguna puerta se abrió de nuevo hasta la madrugada.

No danzaron.
No cantaron.
Sólo fueron la lluvia y los truenos.
Sólo fueron el agua, el viento y el fuego.

Ellas fueron la tormenta.
Y así como vinieron, se fueron.

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