viernes, 29 de febrero de 2008

Come away with me - Parte XXVI

Isabel siguió a la paloma. Volaba suavemente entre los tejados de la ciudad. Como deslizándose bajo las nubes grisáceas del cielo. A un ritmo lento, como si estuviese suspendida en el aire. Dándole tiempo a Isabel para que no pudiese perderla.
Cruzaron calles y avenidas. La siguió entre los árboles de un parque y entre los coches de un aparcamiento. Y por último a lo largo de un camino que salía, huyendo, de la ciudad. Camino por él. Con sus pies hundiéndose en su arena gruesa.
Finalmente la paloma se posó en una rama de encina. Y gorjeó dos veces. Al otro lado de un pequeño claro, en el linde de un bosque poco espeso había una casiat vieja. Casi minúscula. Destartalada y vieja.
Isabel sonrió. Sonrió como quien sabe que todos sus males están prontos a cabar.

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