jueves, 28 de febrero de 2008

Come away with me - Parte XXV

Isabel se sentó en una de las sillas del jardín. Mirando a la nada casi dormitando. Esperó a que sonora la puerta. Escuchó como su hermana salía y se montaba en el coche y entonces se levantó. Recogió su abrigo de la silla de al lado y cogió un pequeño bollo de pan de la mesa. Lo partió por la mitad y esparció la migas por el suelo. Miró al cielo, pero no ocurió nada. Cerró los ojos y suspiró desconsolada. Se sintió estúpida. Aquello no había sido más que un sueño. No sabía porque había esperado que ocurriese algo. Pero entonces lo oyó. Primero suave, lejano, creciendo. Hasta que lo sintió amortiguarse junto a sus pies. Era un aleteo.
Al abrir los ojos había una paloma grisácea, teñida de un azul tenue comiendo las migajas. Ambas se miraron por un segundo. La paloma cabeceó y alzó el vuelo.
Isabel sonrió, se echó el abrigo por encima y salió del jardín.

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