Durante dos o tres días todo siguió igual. Las tardes se suceedieron en aquel silencio que atosigaba el alma llenándolo todo. Con aquellas dos mujeres con el corazón abatido y los pies cansados de tanto buscar. Y con la esperanza consumiéndose como una vela minúscula en medio de la oscuridad.
En medio de aquella noche hubo un destello.
- ¿Lo has visto?
- ¿El qué?
Las dos figuras se movieron entre las hierbas de la maceta. Habrían sido difíciles de distinguir entre ellas sino hubiesen hablado.
- Allí. Mira. Otra vez.
- ¿Es el botón?
- Sí, sí es el botón.
- ¿Y eso que quiere decir exactamente?
- No lo sé. Pero supongo que pronto lo sabremos.
jueves, 21 de febrero de 2008
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