viernes, 22 de febrero de 2008

Come away with me - Parte XIX

Isabel salió de casa a la misma hora que llevaba saliendo los últimos días. Bajó la calle con el taco de carteles con la cara de su hijo, y esperó al mismo autobús que llevaba esperando todos esos días. Se subió y por un instante no pensó más en ello. Hasta que el autobús giró donde no tenía que girar y siguió una dirección que no debería de haber seguido. Fue entonces cuando fue consciente de que aquél no era su autobús y de que no sabía adónde iba. Trató de parar el autobús pulsando el botón de parada, pero no funcionó y el autobús siguió su camino. Sin ninguna otra parada por un buen rato. Hasta que marcó el final del trayecto y las pocas personas que iban en él bajaron. E Isabel se encontró sola en medio de un lugar que nunca había visto. Sólo unas cuantas casas destartaladas y un bar de mala muerte en medio de la nada.
Isabel se asió con fuerza al taco de carteles y entró en el bar.
Y durante un instante aquel botón, que no era un botón, sino el ojo de un ser inerte, destelló.

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