Una voz sonó entre las sombras. Recorriendo los pasillos entre los setos de zarzas y espinas.
La sombra avanzaba sin emitir ningún sonido. Sólo acompañada por el sonido suave de su voz.
A su alrededor el negro parecía más intenso. La oscuridad más profunda.
Siguió avanzando, como deslizándose entre las ramas curvadas y retorcidas y los matorrales de afiladas espinas. Olía a sangre. Y a penumbra. Y a lágrimas.
Ella continuó deslizándose, sólo acompañada de su triste. Meciendo al niño en sus brazos. Arrullándolo mientras dormía.
La sombra avanzaba sin emitir ningún sonido. Sólo acompañada por el sonido suave de su voz.
A su alrededor el negro parecía más intenso. La oscuridad más profunda.
Siguió avanzando, como deslizándose entre las ramas curvadas y retorcidas y los matorrales de afiladas espinas. Olía a sangre. Y a penumbra. Y a lágrimas.
Ella continuó deslizándose, sólo acompañada de su triste. Meciendo al niño en sus brazos. Arrullándolo mientras dormía.
Ven conmigo, mi niño.
Ven conmigo en la noche.
Ven conmigo a llorar
los sueños que no se cumplirán.
Ven conmigo en la noche.
Ven conmigo a llorar
los sueños que no se cumplirán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario