Aquella oscuridad estaba llena de un tacto húmedo, y de una cierta angustia. Isabel sentía que no podría seguri corriendo así por mucho. Aquel lugar le era familiar, entre todas las hojas y plantas del bosque. En ese bosque. Y, por un segundo, todo aquello fue más que familiar. Y comenzó a recordar...
Fue cuando no era más que una niña
- ¡Isabel!
Hace mucho tiempo. Tanto, que ya no recuerdo que edad tenía. Sólo recuerdo que corrí. Como nunca lo había hecho en mi vida.
Y entonces…
Lo encontré.
- Me alegro de verte de nuevo Isabel.
Estaba allí. En medio del Bosque. Esperándome con sus ojos resplandecientes.
- ¿Ocurre algo malo?
Con su actitud arrogante. Era tan irresistible.
- Mamá está enfadada. No la gusta que venga al bosque.
Fue cuando no era más que una niña
- ¡Isabel!
Hace mucho tiempo. Tanto, que ya no recuerdo que edad tenía. Sólo recuerdo que corrí. Como nunca lo había hecho en mi vida.
Y entonces…
Lo encontré.
- Me alegro de verte de nuevo Isabel.
Estaba allí. En medio del Bosque. Esperándome con sus ojos resplandecientes.
- ¿Ocurre algo malo?
Con su actitud arrogante. Era tan irresistible.
- Mamá está enfadada. No la gusta que venga al bosque.
Me prometió cientos de sueños.
- ¿Por qué? ¿No quiere que juguemos?
Todo un mundo de maravillas
- No la gusta que juegue con desconocidos.
Parecía tan inocente. Que sólo pude creerle.
- Lo siento.
Me miró a los ojos.
- Pero yo no soy un desconocido. Soy tu amigo.
- Ni siquiera sé tu nombre.
Me prometió el mundo entero.
- ¿Es eso todo lo que quieres? ¿Mi nombre?
Y me mintió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario